Deberíamos dar gracias a Dios todos los días por todo lo que tenemos, por lo afortunados que somos mientras que otros lo pasan mal. Y sobre todo deberíamos valorar esas experiencias que cambian tu forma de ver las cosas, esas que hacen que seas lo que eres hoy. Esas vivencias que hacen que conozcas a las mejores personas del mundo; personas que darían su brazo para que tu pudieras seguir adelante, que llevarían todas tus cargas para que tú pudieras escalar una montaña, que llorarían contigo cuando tu sufrieras.
Y en realidad, de eso es de lo que vivimos, de experiencias que nos llenan por completo y nos enseñan a entender el significado de la vida; marcandonos para siempre, quedándose en nuestro corazón para siempre.
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