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viernes, 2 de diciembre de 2011

Cruda realidad

Quién me iba a decir que aquel niño que conocí a los tres años castigado en el patio llegaría a ser aquel por el que ahora me cuesta hasta respirar cuando le veo. Quién iba a pensar que hace poco eras tú mi mundo. Aunque ahora no seas tan imprescindible como antes, eres necesario. Muy necesario.
Que entre miradas, suspiros y risas se desarrollan nuestros días. Que aquella sonrisa imborrable cada vez que te miro hace que cobre sentido el resto del día. Que te quiero joder, que me cuesta reconocerlo. Que aunque me escuse por el daño causado a mi pobre corazón, el hecho de quererte sigue teniendo significado, aunque varíe la intensidad.
Así que, pase lo que pase, me arriesgue o no,te daré un consejo:
Nunca, nunca dejes de mostrar esa sonrisa inocente que te hace tan especial.

                         

1 comentario:

  1. Una inocente sonrisa que te deja sin palabras. Bonito :)

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